Cuando la mente es una limitación: Psicología del deporte

GemmaSanginés Sáiz
Psicóloga
del Servicio de Deportes
Univ.de Valencia (UV)
(colegiada PV7950)
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La psicología es una disciplina que se aplica al deporte desde hace unas décadas. Los objetivos fundamentales son la mejora del rendimiento y la minimización de los riesgos que supone una actividad llevada más allá de los límites de la normalidad (lesiones, trastornos psicológicos,…).
La competición, que funciona como motor regulador de la motivación, también representa una amenaza para el deportista y, por lo tanto, una fuente de estrés. La ansiedad de competitiva es una de las demandas más frecuentes en la consulta de los psicólogos deportivos: el hecho de rendir muy por bajo del nivel desarrollado en los entrenamientos, las sensaciones físicas desagradables e interminables minutos y horas antes del inicio de una carrera, por ejemplo, hacen al triatleta buscar una solución viable.
No obstante, en este artículo introductorio sobre la Psicología del Deporte, queremos mostrar cuales son las intervenciones posibles en función de las demandas, más allá de este ejemplo bien conocido.
Por tanto, una intervención psicológica puede ayudar al deportista en diferentes aspectos:
1. A recuperarse de una lesión:
- Ayudando a llevar las rutinas de rehabilitación.
- Recuperando su motivación, si se ha visto afectada.
- Revisando sus objetivos tras una lesión.
2. A controlar los nervios antes, durante y después de una competición:
- Aprendiendo a detectar los momentos difíciles.
- Aprendiendo a detectar los momentos difícilesEnseñándole métodos de control emocional en situaciones de estrés.
- Aprendiendo a detectar los momentos difícilesAyudándole a organizar el tiempo y las rutinas básicas relativas a la competición.
3. A preparar las metas para la temporada:
- Mediante el correcto aprendizaje de un establecimiento de objetivos.
- Enseñándole a tomar decisiones.
4. A concentrarse más o mejor:
- Con técnicas de control fisiológico.
- Aprendiendo a detectar y practicar estilos atencionales adecuados a cada una de las ejecuciones deportivas.
5. A tener la confianza necesaria:
- Sabiendo cuál es el nivel adecuado.
- Pensando de manera objetiva con el fin de conocer los puntos fuertes y, también, los que están por desarrollar.
6. A tener satisfacción con lo que se hace.
7. A pedir cambios de actitud o comportamiento en los otros.
Éstas y otras demandas que puedan plantearse al deportista en un momento determinado pueden ser abordadas por un profesional de la Psicología, siempre con la participación activa del deportista. Recordemos que el mejor entrenador no obtendrá resultados si su deportista no ejecuta las tareas. De la misma forma, para beneficiarse de la intervención psicológica, el deportista debe entrenar sus recursos psicológicos aprendidos.